Amatista

La amatista no es solo un cristal decorativo. Es un recordatorio constante de pausa, claridad y equilibrio. Su energía invita a respirar más profundo y a reconectar con tu centro. Elegir una amatista puede ser una forma simbólica de elegir serenidad.

Protección – Intuición – Transmutación

La amatista es conocida por su vibración protectora y equilibrante. Se asocia con la claridad mental, la intuición y la transformación de energías densas en estados más serenos.

Su energía es suave pero profunda. Muchas personas la describen como una presencia calmante que ayuda a disminuir la sobrecarga emocional y mental. Se vincula tradicionalmente con el chakra corona y el tercer ojo, favoreciendo la introspección y la conexión espiritual.

La amatista puede utilizarse de diferentes maneras prácticas:

  • Durante la meditación para favorecer concentración y calma.

  • En el dormitorio para acompañar el descanso.

  • En espacios de trabajo cuando se busca claridad mental.

  • Como amuleto de protección energética personal.

También es común colocarla cerca de la cama o en espacios donde se desea generar armonía.

Limpieza
Es importante limpiar la amatista regularmente si se utiliza con frecuencia.

Métodos seguros:

✔ Humo (sahumerio, palo santo o incienso)
✔ Luz lunar (especialmente luna llena)
✔ Sonido (cuencos tibetanos, campanas)
✔ Tierra (periodos cortos y protegida)

⚠ Puede enjuagarse ocasionalmente con agua, pero debe secarse inmediatamente.

Frecuencia recomendada: cada 3 o 4 semanas, o cuando sientas que su energía está más densa.

Carga & Programación
Después de limpiarla, sostén la amatista entre tus manos. Respira profundo tres veces y enfoca tu intención con claridad.

Puedes decir mentalmente una frase como:
“Activo esta amatista para que me acompañe con claridad y calma.”

Visualiza una luz violeta envolviendo el cristal y sellando tu intención.